Espiritualidad manufacturada, consumida y reciclada.






Una de las formas en las que la nueva espiritualidad ha redefinido ciertos conceptos, es a la hora de expresar la comunión entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Si bien con la mente y con el espíritu cada cual o cada quien, han ido arrimando el ascua a su sardina y han retorcido estos conceptos para manipular creencias, bien para lucrarse o bien para afianzar y forjar férreamente formas de pensamiento que nada tienen que ver con la esencia del Ser humano, y su concepción completa, y más con una compulsión por controlar la voluntad de aquellos incautos que caigan a sus redes, o incluso ambas, porque no olvidemos que la corrupción del Ser comienza con la aceptación de la necesidad económica.

El espíritu se corrompió en el momento que se convirtió en credo, se llenó de conceptos, se relativizaron los sentimientos y se aglutino todo en un batiburrillo de etiquetas, subjetividades, e interpretaciones comúnmente conocido como Metafísica.

La mente se corrompió en el momento que le crearon un enemigo y se le coloco un espejo y se le inculco que el mal, esa sombra oscura y tenebrosa, vivía allí. El ego fue el enemigo a batir, una lucha fratricida a muerte que desde la espiritualidad nos enseñaron a ensañarnos con nosotros mismos, retorciendo una vez más el pezón de la culpa, de donde maman todos estos mediocres.

El cuerpo no sufrido mejor destino, ya que la programación y la agenda espiritual tenían pensado para él algo mucho menos elevado y sutil.

El Plan Toxico Cósmico.





Siempre que he visto desorden y caos entre personas de un mismo núcleo familiar, me he preguntado... ¿A quien beneficia esto? Me niego a creer que el mal es inherente al Ser humano, y es sin duda algo mas que una simple provocación de un hermano hacia otro. Hay varias sumas de factores las cuales nos llevan a este resultado tan infructuoso, pero todos esos factores hoy, no son mas que la prueba, de un largo periodo de incubación, en fases de prueba y error.

Para demostrar esto habría que remontarse a nuestra historia, pero los renglones que la reflejan solo son fruto del egoísmo de aquellos que quisieron inculcar sus ideas o sus razones sobre el resto, una sarta de mentiras y dobles intenciones. Nuestra memoria tampoco es un referente, apenas calan en nosotros las experiencias de nuestros mas recientes antecesores, como para tratar de buscar ahí referencias, por lo tanto, parecemos condenados a tropezar una y otra vez con la misma piedra, aquella que alguien coloco, y nos hizo recorrer un camino circular, para tropezar siempre en el mismo lugar.

La Biblia dice que dios expulsó a Adán y Eva por comer del árbol del conocimiento, pero yo lo que veo e interpreto hoy, es que ese "dios" puso una última prueba a sus portales orgánicos, y al haberla superado, ese mago negro con infulas de deidad, se percató que sus creaciones podrían no solo pasar desapercibidas, mezclados entre seres humanos sin ser detectados, sino que cumplirían al dedillo su misión.

Distorsionar, Confundir, Dividir e Intoxicar.

Tu Mente no fabrica Monstruos, vives con ellos.

Publicado el 16/03/2016 en redes sociales.
¿Aun crees que todo es fruto de tu Mente?
¿El mal que te acosa y te hace sufrir es solo el reflejo de ti o el encontronazo con tu sombra?
Es evidente que aquellos que quieren vivir a tu costa, van hacerte creer que la culpa es tuya. Si todo es fruto de tu mente, no buscas culpables, no buscas la verdad, y sigues engañado tratando de solucionar tus problemas con pastillas.
Malas pasadas de la mente dicen, lo que encuentras es el reflejo de ti, dicen, debes reconocer tu propia sombra, dicen...
Ya esta bien de tratarnos como a estúpidos, ya esta bien de culparnos a nosotros. La mayoría de nosotros no somos unos malnacidos que buscan el dolor y el sufrimiento ajeno, no lo disfrutamos y no vivimos de ello, por lo tanto, si no soy un psicópata ante el reflejo de lo que soy y mi sombra es solo el efecto de una "Falsa Luz".
Para encontrarnos a nosotros, lo que realmente somos, si queremos verdad y verdadera luz, debemos buscar dentro, pero si queremos encontrar culpables, siempre hay que buscar fuera.
Que no te engañen si tienes conciencia solo eres culpable de creer a esos que te engañaron, haciéndote culpable de algo que ellos mismos hicieron, con sus religiones, con sus sistemas, con sus leyes.

Como defendernos de la poca ética y moral de fuentes contactadas y canalizadas, y el protocolo a seguir para detectar esta contaminación.





Cuando accedemos a ciertas fuentes de información convencionales, exigimos un mínimo de rigor, y nos pedimos a nosotros mismos un mínimo de sentido común, cuando acedemos a esos mismos medios de comunicación.

No creemos a nadie “porque si” exigimos pruebas, datos, que estos estén contrastados, y que haya un mínimo de rigor a la hora de aportar pruebas que refuten cualquier cosa que se exponga o se refute. Esto nos escuda ante posibles engaños, nos tranquiliza y habitualmente estamos acostumbrados a que sean “expertos” o profesionales muy bien cualificados, los que den veracidad a sus argumentos, para encender nuestro piloto mental en modo “ON” y comenzar a creer dichos argumentos, solo por la base curricular de aquel que expone cualquier argumento, sopesado en una presunción de experiencia, sobre nuestro sentido común.

Por lo general la gente está educada y predispuesta a creer de forma automática, y cada vez son menos, por desgracia, los que dudan aunque sea, como un método propio de auto defensa ante cualquier charlatán.

Curiosamente el testimonio de un igual es el que se lleva las peores críticas, y debe pasar los mayores filtros. Se escruta y se analiza cada una de sus afirmaciones, se coteja y se disecciona cada una de sus frases, buscando a un posible infiltrado, a un falso disidente o a un desinformador, pero a cualquiera que presente un currículo medianamente completo, tiene por lo general, veda abierta para afirmar cualquier cosa que se le ocurra, que por lo general y sin que sirva de precedente, siempre va a encontrar poca resistencia.

¿No se debería exigir con el mismo rigor a todo aquel que nos dé información y exigirle un mínimo de ética y moral? ¿Solo porque se nos aporte una etiqueta que describa a esa persona o entidad como “Superior” ya sea por currículo, titulación, apellido, estatus o jerarquía es suficiente para darle todo nuestro crédito y creer de forma ciega?

Parece ser que Sí.

¿Que es realmente eso que llamamos Familia?





Consideramos familia a esas personas que llevan nuestra misma sangre, es ese parentesco el que nos enlaza a ellos y nos hace vincularnos de por vida. Vinculo de sangre con grado, y con una capacidad para modelar nuestra conciencia, inculcando en nuestra mente “valores” útiles para desenvolvernos en el mundo real, en nuestra querida sociedad.

Ese parentesco nos agrupa y nos supera tras a muerte, es ese arraigo lo que nos perpetua y nos liga a esta tierra. Nos llevamos con nosotros ese deber no escrito de criar y salvaguardar a nuestra descendencia, no criamos y educamos a personas independientes y seguras de si mismas, sino todo lo contrario. El sistema y el miedo y la cultura de la escasez, se encarga de que inculquemos generación tras generación, esa estúpida necesidad de proteger a nuestros hijos como a infantes durante toda su vida.

Desde que nace entramos en un constante estado de preocupación y alarma que no desaparece ni siquiera con la muerte. Preocupados y temerosos, de que no enfermen, que coman, que se relacionen y se integren, que no tengan conflictos, que no se desvíen, que amistades tienen, que parejas tienen, que trabajos tienen, gana suficiente, pueden valerse por sí mismos…

Rey por un día... Tonto por sistema.






Imagina...

Imagina por un instante, que en los medios comienzan a alertar sobre la propagación de un peligroso y contagioso virus que mata a miles de personas. Imagina que además dicen que ese virus solo contagia a los tontos y que son estos “únicamente” los que mueren de forma irremediable. Imagina que los gobiernos y las organizaciones de salud se despreocupan, argumentando que estos efectos y sus consecuencias son un “beneficio” para la humanidad y para el planeta, y que no se plantean incluir en sus agendas combatir el virus, ni van a luchar o gastar recursos en buscar un remedio por algo que estiman beneficioso a corto plazo. Imagina que comienzan a propagarse argumentos en la red, que aluden que haciendo tal o cual cosa, siguiendo tal o cual método o técnica, te salvas o al menos el virus no te mata…

Ahora bien si has imaginado este escenario, habría que añadir en base a que podemos considerarnos salvados o inmunes a este virus. Nada te hace tener la certeza de que eres o no, tonto. Mientras la gente sigue muriendo, caen infectados y fallecen personas, de todas las razas, de todas las clases sociales, de todas las profesiones, no parece a primera instancia haber un patrón, pero sí parece que mueren personas que alguien en un momento dado fue considerado o etiquetado como tonto.

Desde las redes se argumenta y se teoriza. La mayoría se remite al referente cultural “tonto es el que hace tonterías” que no significa nada y es demasiado arbitrario, alejado del sentido común, pero se acepta y lo derivan únicamente al comportamiento puntual del sujeto, que o bien sus pautas no siguen lo comúnmente aceptado o se comporta de forma irracional. Por lo tanto un tonto no sería alguien inculto, por lo cual un analfabeto no sería objetivo del virus, sino todo aquel que no actúa, piensa o habla, según lo comúnmente aceptado, ya que esto es catalogado como absurdo e inútil.

Reflexiones desde la locura.




La definición académica de “loco” es la de alguien que tiene trastornadas sus capacidades mentales, alguien que se sale de los esquemas, insensato e imprudente. Lo comúnmente aceptado o lo políticamente correcto, está hoy día saliéndose de lo sensato y prudente, nos condicionan a aceptar cualquier modelo absurdo de conducta basando todo su argumento en la palabra tolerancia. Ser intolerante supone una etiqueta que es muy complicado soportar, el propio sistema rechaza a todo intolerante y la gran mayoría, que es donde se apoya la razón, dice que un intolerante es poco menos que un terrorista.

Pero cuando ser tolerante implica salirse de los patrones de lo humano y lo moral, salirse de la conciencia y dejar a la deriva tu sentido común, es que hay algo que falla. El sistema va haciéndonos aceptar de forma sibilina todas esas ingenierías sociales que suponen prácticamente un cisma en nuestro sistema social. He vivido el rechazo al diferente, al que no era de tu raza, al que no era de la condición sexual aceptada, al que vestía distinto o al que pensaba distinto…

Ahora y gracias a la tolerancia no solo hemos aceptado, todo eso que pedía a gritos ser integrado, sino que el sistema lo llevo al extremo y ahora hemos abierto la puerta a que cualquier cosa sea aceptada sin provocar un cisma en nuestras escalas de valores. Poco a poco se asienta lo inmoral, lo insensato y lo imprudente, pero curiosamente quienes viven en el sistema no son los locos, sino aquellos que aún conservan algo de cordura y ven en estas derivas, un riesgo potencial difícil de esquivar.

¿Tienes Conocimiento? Empieza a formarte.






Hoy la información lo es todo, vivimos conectados a dispositivos que nos mantienen al tanto de todo lo que ocurre en el mundo. Estamos conectados a personas que viven alejados de ti, y sin embargo conocemos todo de sus vidas, de su cultura y sus costumbres, a través de lo que ellos mismos nos confiesan, la realidad del mundo ya no nos es indiferente y conocemos a través de la información todo de todos. Esto que en principio debería ser un progreso y provocar nuestra unión, en realidad provoca todo lo contrario.

Estamos tan informados que creemos que lo sabemos todo. Hoy no luchamos por la tierra, luchamos por la razón. Nuestras batallas son muy pequeñas, y aun así le dedicamos toda nuestra energía. Sacamos la artillería pesada a la mínima que alguien nos contradice o simplemente nos da su punto de vista, cargamos con violenta verborrea a la mínima, dejando siempre patente que pase lo que pase, nosotros tenemos toda la razón.

Luchar por la razón es perder sin lugar a dudas la guerra, ya que mostramos en esas insignificantes y ridículas batallitas, todas nuestras cartas, mostrando a la luz, que como estrategas no valemos absolutamente nada. Es poco inteligente, no saber escoger nuestras propias batallas, aquellas que merecen realmente la pena lucharlas y gastar esas energías de un modo constructivo, lo que demuestra, que las personas de la sociedad de hoy están muy informadas, pero muy poco formadas.

Es momento de posicionarse: Vivir en conciencia o vivir en psicopatía.







Ha llegado el momento de prepararnos para ir asimilando que somos más de lo que creemos (o nos hicieron creer) que a pesar de llevar vidas redundantes, mínimas y anónimas, no lo son tanto para quienes nos controlan. Nuestras decisiones tienen una consecuencia y hay que empezar actuar con la responsabilidad que debiéramos. Creemos que no influimos que no importamos, somos un número, parte de la masa, pero eso es falso, eso es lo que quieren que creas, ya que la opción contraria es su final. Lo cierto es que en el fondo no sabes quién eres, pero como todos te ignoran, se cruzan contigo y no te reconocen, pensamos que quizás, no somos tan especiales. Hay que abandonar por fin el menosprecio, y empezar a buscar tu verdadera esencia en ti, aquello por lo que hoy vives condenado en esta vida de sufrimiento y hastío, es momento de dejar la desidia y la esperanza, y empezar a hacerse preguntas.

Pasas la página de un libro, cierras una web, miras un video o escuchas una canción, hay  cientos de personas ahí, que reciben los flashes, se ponen medallas o recogen trofeos. Personas que sin que sepas como, un buen día forman parte de tu vida casi de forma obligada, sin mérito alguno. Ascienden hasta lo más alto y sus vidas cambian, ese modelo tipo cenicienta que venden los medios en realidad es ilusorio ya que nadie logra esa fama por méritos propios. Nos venden una historia donde un don-nadie de pronto, se llena de lujos, glamur y fama, mucha fama. Sin embargo tu luchas por llegar a fin de mes, acosado por facturas y en un empleo precario, vamos lo que a todos, por eso es fácil aferrarte a ese sueño o a ese iluso plan B que es la lotería, lo que no sabes, es que si tu vida es miserable, es por el peligro que encierra para ellos tenerte suelto.

De hecho parece que ni existes, pero es lo que debes creer, que no eres importante, que no tienes ningún poder, que solo eres carne y hueso, atado a un documento de identidad, una nómina y unas cuantas deudas. Es esencial que creas eso y que mueras creyéndolo, porque cuanto más lo creas más fácil será reciclarte.

Programa, Patrón, Ritual.






La nuestra es la historia de un robo. Una usurpación de nuestra historia, una infección en nuestra esencia y una ocultación de nuestra memoria. El largo letargo en el que nos encontramos nos impide atar cabos y hacer las preguntas correctas. Al quitarnos la memoria, al quitarnos nuestra historia, al adormecer nuestra esencia, han conquistado e invadido algo que nos pertenecía, y hemos sido dejados a la deriva de unas circunstancias que nos son ajenas.

Dejar claro que lo que somos ahora es fruto del engaño, la ignorancia es solo consecuencia de una total e interesada amnesia. El acomodo a ese estado de letargo es solo algo que compete a cada uno. La balanza en la que se equilibra nuestra realidad, están conviviendo dos fuerzas, por un lado nuestra capacidad creadora, nuestra condición de dar incondicionalmente y nuestro potencial en conocimiento aplicado, en el otro, viven todas aquellas fuerzas oscuras que tratan de cosechar para sí mismos todo nuestro conocimiento, nuestra energía y nuestra capacidad creativa.

Ellos al estar privados de todo eso, necesitan auto programarse y diseñar una estructura muy bien construida para que no haya margen a la improvisación, de ese modo, nuestro caudal fue canalizado en un circuito cerrado, generando de este modo para sí, un complejo sistema que permite que unos pocos vivan a costa de miles de millones de seres que no son tomados más que como un recurso. Tal y como usamos la electricidad, el agua o el petróleo que desangramos de la Tierra, ellos nos dan un toque amnésico e inician con nosotros una constante programación, para que finalmente destilemos de la forma más pura y refinada, todos los matices que se precisan para mantener este sistema/estructura piramidal.

Que signos deben aparecer para empezar a creer en el cambio.





Supongo que estas más que harto de promesas, de que en las corrientes de información alternativa se den plazos, fechas, eventos. Que te digan que los mafiosos pierden poder, que hay un plan para liberar al ser humano, que si Nesara/Gesara, que hay incluso confederaciones de todo tipo pendientes de que ese cambio se de, pero pasa el tiempo, y nada. Todo sigue igual, pones la tele y los mismos siguen robando tu dinero, tú sigues siendo igual de pobre, miras al cielo y sigues viendo las mismas estelas de todos los días, la misma hipocresía en la calle, en la política, y tu banco, “y cada vez el de más gente” sigue agobiándote para que pagues los recibos pendientes.

Que debería pasar para que de verdad pudiera creerme toda la morralla que hay en la red, sobre ese cacareado plan para liberarnos, cosa que a mí particularmente me da repelús, ya que la experiencia dice que podemos salir de una y entrar en otra peor.

Hay unas cuantas cosas que deben ocurrir para empezar a intuir un proceso de cambio. A día de hoy lo podemos ver únicamente en las personas, las cuales empiezan a replantearse seriamente todo eso que hasta hace poco creyeron de forma dogmática. Ciertos axiomas van rompiéndose, pero nuestra realidad cotidiana y sus expectativas de futuro parecen estáticas. Mismos perros, distintos collares, haciendo las mismas cosas que otros perros hicieron siglos atrás con nosotros.


Funambulistas de la luz.







Si hay algo que tuve claro hace tiempo, cuando empezó a llover información de todo tipo a través de las webs, es que podía ver un patrón claro, un argumento común en todas las canalizaciones, y en muchas experiencias de contacto, todas venían o bien de otra dimensión/densidad o de una constelación a cual más genérica. Siempre vi estos orígenes como una máscara por la cual no dejar claro su verdadero origen, y no evidenciar sus verdaderas intenciones, lo cual para mí era digno de sospecha, en cambio a la mayoría le era algo aceptable y lógico.

Tras la globalización y los movimientos migratorios, todos nos hemos ido acostumbrando a tratar con personas que llegan de los puntos más remotos del planeta, unos rechazan o temen esta integración y otros como en mi caso, saciamos nuestra curiosidad por saber más y conocer un punto de vista distinto. Esas personas de lo primero que te hablan es de su pueblo, de su tierra y de sus costumbres, para finalmente comprobar que no hay tanta diferencia en la mayoría de los casos y que estés donde estés, te acaban pasando las mismas cosas y acabas viviendo las mismas experiencias.

Pero en el caso de estas informaciones canalizadas o compartidas a través de relatos de contacto, siempre hay un aire de superioridad que lo rige todo, relatos condescendientes llenos de argumentos confusos, relatos de un futuro idealizado y tamizado con los mismos mecanismos por los cuales mordimos los anzuelos de la religión. Poco a poco se fue fraguando en mí la absurda idea de que quizás no estaban tan lejos como suponiamos o que quizás no venían de donde decían.

El reflejo inexistente.






Al borde de la locura, es como queda tu mente si aceptas ciertas creencias, dogmas que una vez procesados y comprendidos por tu mente forman un programa que automatiza de forma inconsciente los procesos para los que fue inoculado en ti. Disociado de ti, ese es el estado en el que conviene que estés, es el modo en el que es más sencillo controlarte y aceptes como tuyas, cosas que no lo son. Uno de los programas más severos fue aquel que programo nuestra mente a aceptar toda la culpa. La culpa es un medio eficaz por el cual pueden mantenerte inerte, esperanzado e involucionado. Gracias a ese sentimiento de culpa abres la puerta a todo lo que deseen inocular en ti, hasta tal punto, que podrás aceptar incluso la muerte como algo lógico y natural.

El dolor y el sufrimiento como forma pasional desde la cual iniciar la prospección espiritual, es la peor de las falacias que alegremente se aceptan y se asumen como un camino desde el cual ser ascendido. Vine, sufrí y ascendí, es la incoherente forma en el que se nos dio la posibilidad de lograr esa pasión cristiana en el que el martirio de la carne es el medio en el cual quedar santificado. Hasta tal punto se cree en esto, que se llega a considerar un éxtasis llagar tu cuerpo y sangrar por doquier, fustigarse y colocarse cilicios. Esto prueba que si controlas la mente del individuo, este podrá someter a su propia esencia hasta lograr expulsarla de sí mismo a través de ese trauma lacerante, con lo cual es lógico pensar que deja gran parte del habitáculo libre para ser habitado…

Estos podrían ser considerados casos extremos, pero el común de la masa lleva asumida la culpa y el sufrimiento como algo innato a su Ser, lo que propicia un condicionamiento desde el cual, queda la veda abierta para inocular cualquier programa por absurdo y estúpido que parezca. Desde hace unas décadas se inoculo la creencia de que tenemos ocultas formas condicionadas que inconscientemente proyectamos al exterior, y que cuando estas proyecciones quedan reflejadas en otras personas, nos enfrentamos violentamente a ellas en lugar de reconocerlos como propios, para poder abrazarlos, sanarlos y perdonarlos. Es el distorsionado argumento del ego, el cual sirve de comodín para culparlo de todo, y culpando al tu ego te culpan a ti, ya que tu ego forma parte de tu propia individualidad. Tu enemigo no es tu ego, sino aquellos que tratan de seguir ordeñando la vaca de la culpa.

La Canción de los Condenados.






Dicen que la primera vez que se tiene constancia, de alguien que escuchara por primera vez la canción de los condenados, fue en un barco de esclavos que partía rumbo al nuevo mundo. Esos mismos esclavos sorprendían a sus amos al oír esa canción mientras trabajaban en los campos, mientras eran castigados a latigazos, mientras sus mujeres e hijas eran violadas. El rumor de la canción cubrió todo el territorio y el diablo blanco vio allí el negocio.

Tras la guerra civil en las tabernas se podía escuchar esa canción mientras se ahogaban penas en alcohol y se liberaban de la opresión del amo. El whisky casero quemaba las gargantas y propiciaba ese particular llanto, que musitaba esas noches, ese tono cautivo al diablo blanco, lo obnubilo de tal modo que no pudo más que querer aprovecharse de él, no comprendía ese tono, esa frecuencia musical, de donde nacía, pero sabía que podría transformarla en oro.

Pronto encontró al Sr. Johnson, firmó un contrato con él a cambio de su alma en un cruce de caminos, y en poco tiempo lo convirtió en leyenda. 29 canciones publico el diablo blanco con el Sr. Johnson, de la noche a la mañana su guitarra y su garganta sonaban en las tabernas y clubs de todo el delta del Mississippi. Este experimento del diablo blanco duro poco, el Sr. Johnson moría envenenado poco tiempo después, inaugurando el selecto club de los 27. El negocio estaba servido, el diablo blanco se llevó consigo su alma y una leyenda nacía. Años más tarde la canción de los condenados salió del Delta y recorrió el país, competía con el folk mediocre del interior, y barrió en el norte. Las estaciones de radio comenzaron a propagar ese tono, lleno de melancolía y rabia. Lamentos desacompasados que te cicatrizaban de inmediato, dejando una huella imborrable.

Relaciones Orquestadas.




Siempre hubo un elemento que no logramos comprender, algo que se nos escapa, algo menos evidente y oculto. No podemos concebir como propios ciertos actos, ciertos impulsos, ciertas situaciones, que muchas veces, sin querer, nos arrastran al caos. Ciertamente somos inocentes, y no somos conscientes de cuan profundas son las raíces que nos apegan a este suelo, cuan profundas son las causas que nos desvían a ese perpetuo y cíclico error. Es complicado ver y comprender ciertas causas, el azar, el infortunio o la casualidad nefasta ya no son excusa, esos procedimientos ya sabes que no operan en la realidad, que esas creencias, son solo para aquellos que prefieren no saber o viven acomodados en su propia ignorancia, pero para todo hay una explicación, y cuando buscas quieras o no, encuentras, e incluso para eso, para encontrar tienes que estar preparado, porque puede ser que lo que tanto ansias encontrar, no sea del todo agradable.

Siempre se han orquestado relaciones, padres que casan a sus hijas con el mejor partido. Padres que casan a sus hijos con aquella con la mejor dote. Matrimonios para conservar una línea de sangre, para preservar una herencia, unos títulos, un poder. Relaciones sustentadas en lo económico, en el estatus, en la apariencia, relaciones artificiales en las que los sentimientos, el amor, es solo algo secundario o inútil a los intereses familiares. El honor, la integridad, y otras múltiples excusas servían para amañar matrimonios, pero no solo la alta alcurnia alcahueteaba y orquestaba las relaciones de sus vástagos, el pueblo también creaba alianzas basadas en sus propios intereses. Tierras y ganado, solían ser el ansiado fruto de esas relaciones, hoy se ha reducido bastante el criterio, una nómina asegurada y un techo, es suficiente para que llegue el amor.

No nos engañemos, desde que empezamos a fijarnos en las personas del sexo contrario, como algo más que amigos, es muy sencillo ver como el éxito a la hora de ligar, no se basa tanto en el atractivo, como en los recursos disponibles. Todos hemos tenido el típico amigo con moto, que ligaba más que tú, a pesar de no ser precisamente más guapo o simpático que tú, pero este no es el tema que nos interesa. Si bien tenemos asumido y aceptado que hay distintos intereses no sentimentales que influyen en el éxito de una relación, si bien tenemos asumido que el amor no lo es todo, y si bien tenemos asumido que “no solo de pan vive el hombre” ¿Cómo nos podíamos imaginar que aquellos que operan en el reverso de nuestros sentidos, no influían también en nuestras relaciones?

La Ascensión del Mediocre.






No hay que ser muy observador para darse cuenta como los mediocres conquistan el éxito y logran los puestos más codiciados que este injusto sistema ofrece. Solo hay que salir a la calle, encender la TV o sintonizar cualquier emisora de radio, para darnos cuenta que los que copan esos puestos son simples mediocres, gente que está lejos de lograr un mínimo de brillo en su trabajo, y solo se limitan a ser loros de repetición bien amaestrados. El sistema educativo es el primer mecanismo en donde se calificara con mejor nota al más mediocre. Matrícula de honor a aquel que mejor memorizo la doctrina ignorante que le pusieron bajo la napia, posteriormente en la universidad se doctorara “cum laude” al mediocre más laureado de todos, ese que las empresas se rifaran, por ser un adoctrinado perfecto, una cacatúa que repita hasta la náusea, los preceptos que el sistema académico le obligo explícitamente a asumir como la verdad absoluta.

Al sistema no le sirve para nada alguien creativo, alguien con pensamiento propio y visión vanguardista, estos polluelos son expurgados en cuanto son reconocidos por el sistema. Una pastillita y ese pollito vuelve mansamente a servir para engrasar la máquina. Algunos pasan desapercibidos, se adaptan y pasan por todas las etapas académicas, superándolas y depositando su fe en que podrán cambiar el mundo, hasta que se topan con la burocracia impuesta para acomodo del mediocre.

Un mediocre que administra, cataloga, etiqueta, clasifica, legisla y gestiona, todo un amplio catálogo de anexos, cláusulas y normas, de lo más inútil, para complicar la vida al ser humano pensante e inteligente. Si aún pensáis que estoy en un error, solo debéis intentar presentaros a una oposición a la administración pública, donde solo accederá finalmente (tras el enchufado) el más mediocre de todos, aquel que su único mérito fue, memorizar tres o cuatro tomos de leyes y burrocracia de todo tipo, una prueba diseñada para que el ser inteligente, creativo y capaz, jamás tenga acceso a un puesto en la función pública, debido a que para ejercer esos puestos es necesario que un mediocre con la capacidad de memorizar y ejercer la doctrina cuadriculada del sistema, sin que albergue pretensión alguna de una atención digna al ciudadano, y por supuesto jamás se cuestione el procedimiento. Como en todo hay excepciones, pero se pueden contar con los dedos.

Concepto deuda en la reencarnación.




Si estas familiarizado con el concepto deuda y lo que esto ha implicado en nuestro proceso de esclavización, entenderás rápidamente como ese mismo concepto ha sido usado por las religiones usando suplicas en sus rezos (perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores) y como no, también ha sido empleado por la metafísica, las teosofías, y los movimientos nueva era, en donde retorcían la ley natural de causa y efecto (toda acción tiene una reacción o Karma como también se le conoce) para crear toda una creencia en torno a la administración de esa deuda karmatica la cual debía ser pagada mediante la reencarnación.

La ley natural no contempla la acumulación de reacciones por acciones cometidas. El proceso natural suele ser casi instantáneo cuando son causas físicas, y en el caso de situaciones en el que hay implicaciones emocionales o traumas, la reacción va condicionada con el estado de conciencia de ambos, por lo tanto, está contemplado el arrepentimiento y el perdón, pero jamás se acumula, o se permite ir pagando “a plazos” como si de una entidad a crédito se tratara.

Esto da que pensar que los mismos que regulan y administran nuestro transito entrevidas, también regulan nuestra economía, nuestra salud y nuestra vida laboral. Somos claramente su inversión, y es evidente que pagamos un alto precio por vivir aquí. Encarnar en su “reino” genera unos compromisos regulados por contrato en el que las clausulas, son hipotecarias y las deudas por usufructo de su patrimonio, nos sobreviven a nosotros mismos. En realidad no somos ni siquiera propietarios del cuerpo que usamos, es por ello, que de forma velada nos instruyen en la necesidad de pagar desde que nacemos.

El Ser-Afín.






Hay muchas personas buscando su alma gemela, muchos malgastan sus recursos realizando esta búsqueda y otros apelan a lo no tangible buscando una señal en cada relación que emprenden, pero esto como poco es inútil, y sería un engaño seguir alimentando algo así que realmente no sirve para nada. No existen las almas gemelas, no hay dos conciencias iguales, no hay dos individualidades que se asemejen tanto, que estas puedan asumir una etiqueta como esa. Solo hay grados de afinidad y esos grados de afinidad pueden ser muy altos, si nos topamos con seres que encarnaron junto a nosotros en repetidas ocasiones, coincidieron con nosotros en repetidas ocasiones, o creamos lazos de hermandad o amor, en repetidas ocasiones, poco más. Nos encontraremos con ellos de distintas formas, detrás de distintos roles, detrás de distintas circunstancias.

Darnos cuenta de la proximidad o la coincidencia con alguno de ellos dependerá de nuestro condicionamiento, de nuestra sensibilidad y nuestra capacidad intuitiva, jamás tendremos pruebas físicas de que esa persona que tenemos delante y a la cual sentimos conocer desde siempre, es realmente eso que sentimos, pero es ineludible de que esto es así, a pesar de que no hay método fiable que lo demuestre, quizá tampoco lo necesites y lo que sientes es suficiente prueba, si es así, vas por buen camino. Pero si buscas pruebas, certezas o verdades, es probable que sigas buscando algo que no vas a encontrar nunca.

Que existan gemelos físicos es de por si una anomalía. A pesar de lo común que parece encontrar partos gemelares, no es algo que pueda ser considerado “normal”, ni responda a algo matemático dentro de una estadística en régimen de población. Nuestro ADN es aún un enigma y la manipulación a la que hemos sido sometidos en el pasado, abre la puerta a especular con esto también. Al margen de esto, que existan gemelos parecidos físicamente, casi como de fotocopias se tratara, es solo una anécdota, ya que sus conciencias son distintas, y solo tienen reflejos celulares tras los cuales uno percibe lo que percibe el otro y viceversa (incluso esto no es una regla que se cumpla en todos los casos, doy fe de ello), el cual es más potente que con cualquier otro individuo debido a que compartieron matriz, esto es algo que la ciencia ya explico, y cualquiera puede investigar por su cuenta.

Familia Toxica: Todos Mienten.






Vivimos en estados de toxicidad emocional, esto crea un aletargamiento de la consciencia de uno mismo y te provoca que te alejes del ideal, o la forma natural de existencia, equilibrada y armónica. Si niegas la toxicidad te niegas a ti mismo ya que no es un problema de ego, sino un problema de negación de la realidad, nadie en absoluto es completamente feliz, y lidia mejor o peor con el contagio toxico emocional que generan quien supuestamente más te quieren. Tras largo tiempo investigando y persiguiendo por qué tus seres queridos pueden ser tu condena, tu penitencia y tus verdugos, me he dado cuenta que la familia feliz no existe, y que en realidad quien afirma vivir en plena armonía con sus consanguíneos es básicamente porque miente o porque miente y está sometido a esta jerarquía.

En el largo tiempo en el que llevo tratando de explicarme, porque alguien que te quiere te hace llorar, me encontrado con todo tipo de familias, he tratado de formar patrones, ver quien formaba el epicentro y quien eran los satélites, quien se retroalimentaba de otros y quien era realmente la víctima. En escasas ocasiones vi un patriarcado, por lo general la Madre es quien mueve los hilos, aun incluso en esas familias en las que el Padre parece ser el núcleo central. Jamás he conocido una familia feliz, jamás vi ese prototipo ideal de familia en el que todos sus integrantes se respetan, se aceptan y se ayudan, por lo que a mí y mi experiencia respectan, no existe.

Balance, Purga y Liberación.






Llevamos un largo camino de búsqueda, cada uno a su modo, buscando sus propias fuentes e influencias, otros menos ortodoxos buscan también a su modo, salvando sus propios obstáculos dentro de sí mismos. Mi “método” no es el indicado para nadie, porque solo yo me entiendo a mí mismo y soy el que lidia con mis emociones, pensamientos y contradicciones. Así debería ser la búsqueda de cada uno, porque al final solo tú sabes interpretarte y nadie podrá jamás, decirte o saber lo que sientes, mejor que tú mismo. Es por eso, que es momento de hacer balance, identificar en nosotros mismos lo que fue llegando este tiempo atrás a nosotros, que nos aportó y que nos restó, que muros tiramos abajo y que nuevas creaciones construimos, que nos hizo tropezar y que nos ayudó a levantarnos.

Si hacemos un pequeño recuento mental, nos daremos cuenta que iniciamos este tortuoso camino con unas creencias, unos lastres diría yo, que nos impedían ver más allá, de lo que queríamos y podíamos comprender, aprendimos a abrir la mente a nuevas posibilidades y con ello, nuevas probabilidades se ofrecían casi por defecto. Como poco a poco, nos hemos ido dando cuenta que una vez que tirábamos abajo esa pared que nos impedía avanzar, otra estaba allí esperando, que a cada avance, esa prueba era aún más difícil, y nos hacía enfrentarnos no solo a nosotros mismos, sino a todos lo que aún no habían empezado a palpar ese obstáculo.

La religión, la muerte, la esperanza y la fe, el miedo, las ideologías, la familia. Una larga e interminable crisis existencial, en el que constantemente nos ponemos a prueba y unas veces salimos victoriosos y otras replegamos velas, y esperamos un momento más propicio. De vez en cuando paramos, miramos alrededor y vemos como el resto siguen ignorantes su ritmo, como el sonido de sus cadenas, forma la canción de los condenados, pero no somos distintos de ellos, la única diferencia es que sabemos que tenemos cadenas, que somos esclavos, que fuimos condenados y sufrimos la perversa amnesia de no saber por qué.

La Fragmentación del Ser.







Una de las creencias más arraigadas que tenemos programada, es que el Ser es la sucesión/unión de varios cuerpos en una sola unidad. Se nos enseñó que el cuerpo humano contenía una mente, un alma y un espíritu. Que cada uno de estos cuerpos sutiles cumplía un propósito, y que la convivencia de todos ellos insertados en un cuerpo físico, provocaba la consciencia del Yo. El cuerpo físico está compuesto de varios sistemas que cubren distintas tareas, distintas funciones, pero todos trabajan en un mismo propósito, regidos por una misma regla, el funcionamiento correcto y estable del cuerpo (lo que comúnmente llamamos salud) no son cosas distintas, todos estos sistemas (Linfático, nervioso, circulatorio, digestivo...) pertenecen a un mismo cuerpo, son una unidad, a pesar de cubrir distintas funciones y ser aparentemente cosas distintas. Con nuestros “cuerpos” sutiles ocurre lo mismo, no son cuerpos como se nos ha hecho creer “independientes” sino que son sistemas que realizan tareas distintas y a la vez complementarias, en pro de una causa común, el Ser.

Tanto los sistemas físicos que integran el interior de nuestro organismo, como los sistemas que componen nuestra parte más etérica o energética, forman parte del mismo cuerpo, del mismo Ser, bajo una conciencia que lo comanda y ordena todo. Es la conciencia la que forma todos estos sistemas para poder interactuar y vivir en nuestro entorno, estos sistemas serán en mayor o menor proporción según exija el entorno, no es una cuestión de planos en distintas dimensiones a distintas densidades, sino que esa fracción de conciencia que forma parte del fractal que compone la individualidad del Ser, deba quedar integrada, y unida a los distintos fractales individuales, que componen la conciencia que forma ese conjunto también conocido como “conciencia colectiva”.

Si subimos niveles el fractal tiene un mayor tamaño y lo componen más y más Seres individuales formando un gran colectivo, trabajando en un propósito común, como lo hace el interior de todos los cuerpos ya sean humanos o no. Este es el sistema natural que rige universalmente. Para controlar este proceso y crear un sistema al margen del régimen natural, se creó la Fragmentación del Ser. Haciendo creer o engañando al Ser y su conciencia, que su esencia, está compuesta de distintos cuerpos, negándole la integridad, ocultándosela bajo un manto de religiones e ideologías, que forman parte de un sinfín de programas redundantes en sentimientos y emociones contrarias a lo que dicta y rige en la composición y mantenimiento de su propia vida, y su existencia. Negando la conciencia e integrando el mantra “cuerpo, mente, espíritu” diseccionaron y separaron, los sistemas para hacernos creer que eran cosas distintas. Al fragmentarlo destruyeron el Ser, dejando solo un humano confundido, perdido, sin identidad ni origen, sin conciencia, solo con una programación egoica e individual separada del fractal de su colectivo y por ende de todo los sistemas que rigen el orden natural.

La perversión de la Gnosis.







Es curioso como a lo largo de la historia todo aquello que nos servía a nosotros ha sido apartado, prohibido o ha recibido un trato herético. Todo aquello que podía hacer que un hombre o una mujer común pudieran provocar que liberara su Ser fue apartado y consumido por las llamas de lo prohibido. El conocimiento de su entorno, de sí mismo y de sus congéneres, fue una y otra vez, recibiendo ese trato herético. Todo aquel que se acercaba peligrosamente a la verdad, fue ejecutado o quemado en la hoguera. Hoy día lo políticamente correcto impide que ejecuten a todos estos que curiosean demasiado y buscan la verdad, para ello tienen otras herramientas más sutiles y menos sangrientas para tapar con éxito esa verdad menos palpable, aunque se siguen usando métodos drásticos para todos aquellos personajes incómodos.

La piedra filosofal de nuestra injusticia histórica es sin duda la Gnosis, esa maltratada palabra que no es más que según los griegos antiguos, el conocimiento más elevado y puro, o lo que todos entendemos como verdad. Por eso esta palabra y aquellos que en la antigüedad buscaban la verdad, los gnósticos, fueron tachados de herejes, porque se negaron a creer, no cedieron ante ninguna religión o ideología que se les quisiera imponer. No creyeron en salvadores, ni mesías, se negaron a buscar fuera, lo que tenían dentro, entendieron la Gnosis como el autoconocimiento más interno y esencial, ligado al Ser y la conciencia que somos.

Esto aún hoy día es un peligro para un sistema como el que sufrimos, y a pesar de que a muchos herejes como nosotros, buscadores de la verdad y el conocimiento interno, que nos dé un poco igual que nos tachen, se nos etiquete o se nos trate como a parias, locos o inadaptados, no deja de provocar que unos pocos se sumen a otros pocos y se eleve el número de aquellos que piensan por sí mismos.

¿Somos todos héroes?






Deseo realizar una pequeña y a ser posible breve, reflexión a costa de algo de lo que me he ido dando cuenta desde que me dedique a exponerme y exponer mis ideas públicamente. He tenido la fortuna de conocer gente de todo tipo y con todo tipo de experiencias, que me han ayudado a tener una idea más global de lo que piensa, siente y cree la gente real de la calle, personas como yo, con los mismos problemas que yo. Para mi es y será una fortuna y me siento muy agradecido por como esas personas han compartido con un desconocido como yo, esas cosas que sentimos todos, que nos ocurren a todos o que se nos pasa por la cabeza a todos, pero qué no todos estamos dispuestos a admitir públicamente. Esas dudas, esas incertezas y esas imprecisiones que al final nadie resuelve y que te ves empujado a buscarte la vida, y aventurarte a abrirte a un desconocido, en un blog o en una red social, con el riesgo que esto conlleva ya que al aparecer en público y a la vista de todos, te arriesgas a que te juzguen sin conocerte, te tachen o te etiqueten de cualquier cosa y se te sentencie porque si, cuando en realidad solo buscas respuestas o tratas de responderlas con las pocas conjeturas que has logrado amontonar en tu camino.

Algo que siempre tuve claro es que era uno más, siempre rechace protagonismos, figurar demasiado o creerme algo que no era. Es algo que siempre he tenido claro, soy como tú, ni más ni menos y desde ese punto de partida he tratado de lograr mi propia meta, para mí la humildad, la honestidad y la honradez debe primar sobre cualquier otra cosa, razón o argumento, por eso me he apartado de todos aquellos que han tratado de regalarme el oído o me han etiquetado con títulos que me hacían elevarme a un pedestal que no me correspondía o me diferenciaba de las personas que formamos la masa y somos el barro que pisan las clases y las élites.

Maestro, índigo, sensitivo, contactado, médium, sabio, e incluso en una ocasión me dijeron que Jesús en persona me conocía y seguía mi labor, jamás creí nada, ni me sentí tentado por nada de esto, no soy distinto ni diferente de nadie y no soy más que nadie, muchos al rechazar estos titulillos se apartaban decepcionados, quizá porque tenían asumido su rol de discípulo, creyente o vasallo, pero para mí todos estamos en el mismo barco y somos todos lo mismo. No pretendo ponerme medallas, pero si pienso que todos tenemos que tener claro lo que no somos, para poder hallar lo que somos en realidad. No creo que creerme maestro o sabio, me ayude ni a mí ni a nadie, de hecho creo que es una losa, por eso hay tanto perdido como hay.

Conciencia y Consciencia: El Ser y su estado.







No son pocas las ocasiones en las que me encuentro con confusiones en las que la conciencia y la consciencia son usadas como sinónimos o incluso como una única definición para ambas, y por supuesto no solo no significan lo mismo sino que son cosas distintas y como mínimo deberíamos tener claro que es que en estos temas, porque si no diferenciamos entre consciencia y conciencia no sabremos que somos y en que estado estamos.

Es sencillo caer en el error y seguramente sean pocas las personas las que encuentren la diferencia, o siquiera se han planteado dedicarle un momento a este pensamiento, en principio entre ambas palabras solo existe una “S” intercalada que las diferencia, por lo tanto puede llegar a ser comprensible la confusión, y la tendencia a la celeridad hacen el resto.

Habitualmente usamos la conSciencia, para definir el estado consciente, de alerta o despierto, esas horas de vigilia en la que estamos conScientes son los momentos en el que operamos y vivimos conscientes de nuestro entorno y la interaccion con el  y el resto de seres que lo pueblan. La conSciencia no es más que la definición de nuestro estado, sabemos qué somos, que existimos, que vivimos, es por defecto cuando el Ser es conSciente de lo que es. Según nos enseñaron las ciencias y la Fe, el Ser humano se diferencia de los animales (bestias) porque uno es conSciente de su existencia y el otro no, por  supuesto esto es una falacia, pero sirva como ejemplo, de como habitualmente se distingue un ser conSciente de otro, que no lo es.

El Todo No es Mente, es Conciencia.







Una de las pocas cosas que he aprendido en este tiempo, es a no dar nada por sentado. Es poco útil y engañoso dar a cualquier cosa el termino de “seguro” cuando todo lo que manejamos son teorías, por eso es sano de vez en cuando replantearse todo aquello que tengamos asentado. Remover nuestros posos, nuestras creencias, es lo que nos hace abrir la mente y avanzar un pasito mas, tener algo seguro a lo que agarrarse puede hundirnos, si ese asidero llegado el momento de la verdad, se hunde sin remedio. Es complicado ver la verdad, si necesitamos agarrarnos desesperadamente a las múltiples y cómodas mentiras que nos rodean, no hay que olvidar que la mentira es dulce y jugosa, el engaño es apetitoso y es fácil que mordamos esa manzana envenenada, ya que la verdad siempre, siempre, nos pondrá a prueba y no siempre superaremos dicho examen.

Creo que dentro del auto conocimiento es sano tratar de ejercitar la autocritica, comprobar donde están nuestros limites, hasta donde estamos programados y hasta donde nuestro pensamiento es realmente nuestro. Es un ejercicio poco habitual y muy pocos realmente lo practican o saben como realizarlo, es fácil entrar en introspección y dejarse llevar en el silencio y la profundidad, pero no lo es tanto auto juzgarte, porque sencillamente eres el juez mas severo que existe. Es ahí cuando te das cuenta como has sido utilizado, es ahí cuando realmente puedes ver hasta que punto fuiste un títere, es ahí cuando todos los programas aparecen y se exponen, levantan la mano y piden permiso para seguir vivos.

Apelar a la condición humana para justificar nuestros fallos no sirve de mucho, “errare humanum est” solo sirve si entendemos que el error humano solo se inicia desde el momento en el que no sabemos qué somos, el humano hierra, pero no hierra su condición sino su nula capacidad para comprender su condición. El vacío mental es aprovechado por el listo de la clase para, a modo de falsa bandera, señalar un culpable (¡presunto culpable señoría!). Ese inocente culpable, ese santo inocente evangélico, es el humano que constantemente es sacrificado, por culpa de su propia ignorancia, por su incapacidad para conocer su condición, por su vacío existencial.

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